Bryce Canyon es uno de los Parques Nacionales más pintorescos de Estados Unidos. Probablemente no de los más espectaculares, pero no hay duda que sí de los más reconocibles y particulares por el curioso paisaje de su anfiteatro, poblado de hoodoos.
Ebenezer Bryce, el ganadero mormón que dio nombre al parque, lo definió de una forma muy característica: “a hell of a place to lose a cow”, un sitio del demonio para perder una vaca. Se refería a la maraña de barrancos, congostos y desfiladeros que la lluvia, el viento y la nieve han ido configurando de forma caprichosa con el paso del tiempo, y en la que sería fácil perderse de no ser por los senderos marcados del parque.
Uno de esos senderos es el famoso Navajo Loop Trail, probablemente la mejor forma de conocer a fondo el parque y ver de cerca los hoodoos, no solo de lejos a través de los miradores. Del parking del centro de visitantes sale un sendero que te lleva en poco rato a los tres miradores más famosos y frecuentados del parque: Sunset Point, Sunrise Point e Inspiration Point.

El Navajo Loop sale desde Sunset Point y tiene un recorrido bastante corto, de solo 2,2 km, pero pasa por los dos puntos más famosos del parque: Two Bridges y Wall Street; este último es ese tramo tan fotografiado en el que el sendero dibuja unas S que se van cerrando conforme el desfiladero se estrecha. Así pues, el Navajo Loop es una breve y asequible caminata, muy turística, con la que prácticamente cualquier persona en un mínimo estado de forma puede hacerse una idea muy rápida de cómo es Bryce Canyon en sus entrañas.
Una de las pegas de Navajo Loop es que el tramo de Wall Street suele abrir en verano pero estar cerrado el resto del año, debido al riesgo de desprendimientos, fruto de la combinación de precipitaciones diurnas y temperaturas nocturnas gélidas. Fue exactamente el motivo por el que yo no pude hacer este tramo durante mi viaje por la Meseta del Colorado en Octubre. Al no poder hacer el loop de Navajo al completo opté por una alternativa que, a la postre, acabó siendo mejor.
La alternativa en este caso pasa por bajar el ramal abierto del Navajo Loop, el de Two Bridges, hasta encontrar la confluencia con el Peekaboo Loop Trail, circuito de 8,8 km que arranca y termina en Bryce Point. A partir de aquí, seguir este sendero en dirección sur hasta Bryce Point, volviendo después al punto de partida siguiendo el Rim Trail, el sendero que resigue el borde del cañón. De esta forma, la ruta queda en unos 10 km en total, con unos 750 metros de desnivel acumulado, una ruta que no es un paseo pero tampoco de una gran exigencia física.
El Peekaboo es, además, un sendero precioso, muy variado, un camino que se serpentea continuamente, ahora metiéndose en un trozo de bosque, ahora en un desfiladero, ahora cruzando un riachuelo (el Bryce Creek), ahora subiendo, luego bajando. En definitiva, un trail divertido, agradable, precioso. Pasa también cerca de las Three Wise Men y bajo el Wall of Windows, otras dos de las formaciones icónicas del Parque, y la guinda es que se trata de un sendero poco frecuentado: si tienes tanta suerte como yo puedes hacerlo casi en total soledad.
Se puede alargar la ruta mucho más, por ejemplo completando el circuito de Peekaboo y regresando a Sunset Point por el mismo camino que en la ida. Si vas con tiempo, y tienes el ramal de Wall Street abierto en el Navajo Loop, un trekking fantástico sería combinar ambos loops, Navajo y Peekaboo, formando una especie de 8. Se puede hacer lo mismo combinando el Navajo Loop con el Queen’s Garden Trail, sendero que, en este caso, parte del Sunrise Point.

Cuando te canses de caminar no te vayas aún del parque. Una de las ventajas de Bryce Canyon frente a otros Parques Nacionales de Estados Unidos es que recibe menos visitantes, no está tan atestado de gente y, gracias a ello, se permite la circulación en tu propio coche y sin restricciones. La Bryce Canyon Scenic Drive, que se extiende 29 km hacia el sur, desde el centro de visitantes hasta Rainbow Point, es perfecta para completar la visita de esta manera.
Son trece paradas con vistas muy distintas al anfiteatro y a los cañones del sur; las mejores, a mi juicio, Natural Bridge y Ponderosa Canyon. Da tiempo de sobra a parar en todas. Un truco que ahorra maniobras: conduce del tirón hasta el final y ve parando en los miradores durante la vuelta. Todos los desvíos quedan a la derecha en sentido norte, así que evitarás trece giros cruzando el carril contrario.
Verás que conforme vaya llegando el ocaso, varios de estos miradores se van llenando de fotógrafos ávidos de fotografiar el atardecer (también el amanecer muchos de ellos). Sunrise Point y Sunset Point ya llevan la instrucción en el nombre, y en el segundo encontré gente apostada desde primera hora de la tarde para coger sitio.
La espera se entiende: Sunset Point ofrece una vista privilegiada del ocaso, con los últimos hilos de luz descendiendo entre los hoodoos tostados por el sol de todo el día. Si prefieres tranquilidad sacrificando algo de belleza, Yovimpa Point, al final de la carretera escénica, no es tan espectacular pero suele estar casi vacío.

Cómo llegar. Si vienes por el oeste (Las Vegas, St. George), vale muchísimo la pena entrar por la Scenic Byway 14, considerada una de las carreteras más bellas de Estados Unidos. Sale de Cedar City y cruza el bosque nacional de Dixie y Cedar Canyon entre coníferas, abetos y álamos, con lagos y gargantas de tanta belleza que dan ganas de parar constantemente el coche para echar fotos.
Cuándo ir. Aunque Bryce recibe menos visitantes que Zion o Yosemite, lo ideal sigue siendo esquivar la temporada alta: de abril a junio y de septiembre a noviembre. No descartes el invierno, cuando las nevadas son frecuentes y el contraste del rojo de la roca con el blanco de la nieve deja estampas increíbles; el acceso en coche a las carreteras del parque está abierto todo el año, algo poco habitual en el resto de parques de Utah.
Altitud y clima. El parque se mueve entre los 2.100 y los 2.700 metros, y ese es el motivo de su microclima: el territorio más fresco y húmedo de Utah. Las noches son frías incluso en julio y agosto.
Aparcamientos y shuttle. En temporada alta los parkings se llenan muy temprano, sobre todo en Sunset Point y Sunrise Point. El parque opera entonces un servicio de shuttle gratuito, con paradas también fuera del recinto, pero cubre únicamente la zona del anfiteatro principal: la carretera escénica hacia el sur hay que hacerla en coche.
Entradas. El pase estándar cuesta 35 dólares por vehículo y es válido siete días. Atención al cambio de 2026: los visitantes no residentes en Estados Unidos mayores de 15 años pagan además un recargo de 100 dólares por persona, salvo que dispongan del America the Beautiful Non-Resident Annual Pass, de 250 dólares. Si tu ruta incluye Bryce y Zion, echa cuentas antes de salir. Conviene confirmar tarifas en la web oficial del parque antes de viajar.
Dónde dormir. Dentro del parque solo existe el Bryce Canyon Lodge, un edificio histórico y muy pintoresco, carísimo y que hay que reservar con muchísima antelación (información oficial). Las opciones sensatas están cerca: Hatch, Panguitch, Bryce Canyon City o Tropic. Algo más lejos, St. George, Kanab o Cedar City ofrecen mucha más oferta. Para acampar, el North Campground abre todo el año y exige reserva entre el 19 de mayo y el 7 de octubre; el Sunset Campground abre del 15 de abril al 31 de octubre y no la requiere. Más detalles, en la web del parque.


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